Para mí ha sido un regalo de Dios poder asistir a este maravilloso musical. El momento en el que, al final, le ponen la chaqueta azul me impactó y me hizo transportarme a Asís, cuando este verano fuimos a visitar su tumba en el jubileo de los jóvenes. Gracias a todos por esta hermosa forma de evangelizar. Que Dios os dé el ciento por uno.
Madre de corazones y de brazos
La rugosa palma de Castilla, en Valladolid, nos recibía este fin de semana de la Misericordia....










